Relato del fallecimiento de Fátima Zahra

Relato del fallecimiento de Fátima Zahra

Por: Allama Baqir Sharif Qurashi
 
La tristeza por la pérdida de su padre afectó a Fátima (P) terriblemente y esto pavimentó el camino para que las enfermedades la atacaran y la debilitaran hasta mantenerla en cama. La muerte caminaba hacia ella rápidamente siendo aún muy joven.
Era tiempo para que se reuniera con su padre, quien la había abandonado y se había llevado consigo su cálido amor y bondad. Impacientemente esperaba el momento para reunirse con su amado y bondadoso padre, para quejarse ante él de lo que su gente le había hecho sufrir.
Cuando los signos de la partida aparecieron, Fátima (P) le dijo a primo el Imam Ali (P) su última voluntad, le pidió que la enterrara bajo la oscuridad de la noche y que no permitiera que ninguno de aquellos que le habían hecho daño participaran en su funeral ya que ellos eran sus enemigos y los de su padre. Ella pidió que la dejarán en su tumba y dejaran está sin ningún símbolo que permitiera identificarla, debido a su enojo con aquellas personas. Le pidió que se casara con Ummul Banin, quien criaría a sus hijos Al-Hasan (P), Al-Husain (P) y Zaynab de la mejor manera. El Imam Ali (P) le aseguró que cumpliría su voluntad.
Fátima (P) le pidió a Asma bint Umays, la preferida y la más amada por ella entre sus colaboradoras, que le hiciera un ataúd especial, que cubriera todo su cuerpo. En esa época los muertos eran transportados en una mesa, en la que el cuerpo quedaba expuesto. Fátima (P) no quería que la agente visualizara su cuerpo, por esto, Asma hizo el ataúd como uno que ella había visto en Abyssinia durante su exilio en  estas tierras. Cuando Fátima (P) vio el ataúd se sorprendió y sonrió, esta fue la primera sonrisa de Fátima (P) desde que su padre había dejado este mundo.[1]
El último día de la vida de Fátima (P), recobró un poco de su salud y estaba sorprendida, sabía que era su último día en este mundo y que pronto se reuniría con su padre; bañó a sus dos hijos, les hizo suficiente comida para este día y les pidió que fueran a visitar la tumba de su abuelo. Ella los miró con una mirada de despedida, mientras su corazón estaba colmado con la tristeza y el dolor.
Al-Hasan (P) y Al-Husain (P) salieron, mientras sentían que había algo inusual. Ellos se preocuparon mucho por su madre, Fátima (P) le dijo a Asma bint Umays: “Oh madre”.
Asma respondió: “Oh si, la querida del Mensajero de Dios (P)”.
Fátima (P) le pidió a Asma, que le trajera algo de agua para bañarse. Y Asma lo hizo. Después del baño Fátima (P) le pidió que le trajera su ropa nueva. Y Asma lo hizo. Luego Fátima (P) le pidió que colocara su cama en la mitad de la casa (en el patio). Asma se empezó a preocupar. Estaba asustada ya que sentía que Fátima pronto iba a morir.
Fátima (P) tendió su cuerpo sobre la cama con su rostro hacia la quibla. Le dijo a Asma: “Oh Madre, voy a morir ahora”. Me he purificado y no dejes que nadie me destape. Empezó a recitar algunos versos del Sagrado Corán, hasta que suspiró por última vez y su alma ascendió hacia su Creador, rodeada por los ángeles para ser recibida por los profetas y a la cabeza de ellos estaba el maestro de toda la creación, su Padre, el Profeta Muhammad (PB). Ella murió en el periodo entre la oración del magrib (ocaso) y la del isha (noche).[2]
Su gran alma se fue hacia lo más alto del jardín y con la satisfacción divina; este mundo nunca tuvo ni tendrá alguna mujer entre las descendientes de Eva como ella en su santidad, honor y castidad.
Al-Hasan (P) y Al-Husain (P) regresaron rápidamente a casa para ver que le estaba ocurriendo a su madre, pero no la encontraron. Asma les dijo que su madre había muerto, ella les pidió que le dijeran a su padre; ambos corrieron hacia el cuerpo de su madre; Al-Hasan (P) se arrojó sobre ella: “Mama, háblame antes que mi alma deje mi cuerpo”; Al-Husain (P) también se arrojó sobre ella llorando y diciendo: “Mama, yo soy tu hijo Al-Husain (P), háblame antes que mi corazón se parta y luego perezca”.
Asma se llevó Al-Hasan (P) y Al-Husain (P) y empezó a besarlos y a consolarlos, y les pidió que salieran de la casa, temiendo por ellos y para que fueran y le dijeran a su padre que su madre había muerto. Ellos fueron a la mezquita mientras lloraban amargamente. Los musulmanes estaban aterrorizados y le preguntaron por qué estaban así y ellos respondieron que su madre Fátima (P) había muerto.
El Imam Ali (P) estaba confundido y trastornado, él dijo: “Oh hija de Muhammad, y quién me va a consolar ahora, siempre me consolaba contigo y quien me consolara después de que te hayas ido”.
Rápidamente regreso a su casa, miro el sagrado cuerpo de su esposa y recitó esta poesía:
“Toda reunión entre dos amigos, esta seguida por la separación y cualquier cosa más que la separación es poca, haber perdido a Fátima (P) después de Ahmad[3], es una prueba de que ningún amigo permanecerá por siempre”.
Los musulmanes de todas partes, se apresuraron a la casa del Imam Ali (P) y lloraron por la hija del Profeta (PB), a la que ellos habían herido y no le habían dado su derecho. Con su muerte la última página de la profecía fue doblada. Con su muerte, los musulmanes recordaron la gloria y el honor que el Profeta (PB) había establecido para ello, la bondad y el amor que él les tenía. Medina se estremeció con los gritos y el llanto de hombres y mujeres, ellos esperaban el santo cuerpo para honrarlo y escoltarlo. El Imam Ali (P) encargó a Salman el persa para que dijera a la multitud, que el funeral se haría al día siguiente, la gente se fue de la casa. A’isha vino intentando ver el santo cuerpo, pero Asma se lo impido diciendo: “Ella (Fátima) me pidió que nadie la viera”.[4]
En la noche, el Imam Ali (P) con Al-Hasan (P), Al-Husain (P) y Asma, lavaron (ritualmente) el puro cuerpo de Fátima, luego lo amortajaron. El Imam Ali (P) les pidió a sus hijos que se despidieran de su madre y ambos se lanzaron sobre ella mientras lloraban amargamente. Después de una despedida, el Imam Ali (P) ató la mortaja.
En la última porción de la noche, el Imam Ali (P) rezó la oración para el muerto sobre el santo cuerpo y luego el instruyó a los hashemitas y a los compañeros cercanos del Profeta (PB) para que llevarán el sagrado cuerpo a su última morada. Él no le dijo a nadie excepto a su familia y los escogidos de entre sus compañeros. Situó a Fátima (P) en la tumba y arrojó tierra sobre ella. Después del funeral  se puso de pie junto a la tumba y dijo:
“Oh Mensajero de Dios, la paz sea contigo de mi parte y sobre tu hija quien ha ido a tu vecindario y quien estaba ansiosa por encontrarse contigo. Oh, Mensajero de Dios, mi paciencia después de tu escogida (hija) se ha agotado y mi resistencia se ha debilitado, excepto que tengo motivo de consuelo para enfrentar la gran dificultad y calamidad de tu separación. Te puse en tu tumba después de que tuviste el último suspiro mientras tu cabeza estaba entre mi pecho y mi cuello. De Dios venimos y Dios regresaremos.
Ahora lo confiado se había devuelto y lo que se había dado ha sido quitado. Mi tristeza será eterna y en mis noches permaneceré despierto hasta que Dios escoja para mí la casa en la cual ustedes residen ahora. Ciertamente tu hija te informará que tu nación se reunió para oprimirla. Tú le pedirás por los detalles y todas las noticias acerca de la situación, esto ocurrió cuando no había pasado mucho tiempo y tu recuerdo no se había disipado aún, la paz sea con ambos y los saludos de despedida no de una persona disgustada u odiosa; ya que si me alejo, no es por cansancio, y se me quedo no es porque he perdido mi creencia en lo que Dios ha prometido a los pacientes”.[5]
El agraviado Imam regresó a casa muy triste y angustiado. Sentía gran dolor y tristeza por el infortunio y la calamidad que la hija del Mensajero de Dios (PB) había sufrido. Sus hijos llenaron la casa con llanto por su amorosa madre, quien no vivió con ellos mucho tiempo y los dejó mientras aún eran muy jóvenes.
La edad a la que murió de Fátima
Los historiadores han discrepado acerca de la edad de Fátima, algunos dicen que ella vivió dieciocho[6] años, otros dicen que veinte[7], otros que veinticinco[8], otros dicen que veintisiete[9] y otros que vivió más que eso.
Fátima (P) murió mientras ella estaba empezando su juventud, después de sufrir diferentes desastres y dolor. La nación de su padre se había reunido para oprimirla. Ellos no se preocuparon por su santidad y la alta posición que ella tenía ante el Profeta (PB) siendo la más digna entre toda la nación.
Los historiadores también difieren en la fecha de su muerte, algunos dicen que ella vivió treinta o treinta cinco días después de la muerte de su padre[10], otros dicen que vivió cuarenta días[11], otros dicen setenta y cinco y otros noventa y cinco días[12] después de la muerte de su padre.[13]
No es tan importante definir la fecha exacta de la muerte de Fátima (P) lo que es importante es recordar las virtudes y los logros para así vivificar la creencia de Ahlul Bait (P) que Fátima había establecido con bases y argumentos.
Su santuario
El lugar de la tumba de Fátima (P) fue y es desconocido, porque ella le pidió al Imam Ali (P) que lo escondiera para que esto fuera una prueba de su enojo hacia algunas personas, que no escatimaron en esfuerzos para oprimirla, sin respetar la posición y cercanía que ella tenía con el Mensajero de Dios.
Sin embargo, se decía que ella había sido enterrada en el cementerio Al-Baqi’[14], y también que fue enterrada en su casa[15], y se dice que se enterró entre la tumba del Profeta (PB) y su mimbar. El Profeta (PB) había dicho en una de sus tradiciones, “Entre mi tumba y mi mimbar hay un jardín de entre los jardines del Paraíso”.[16]
De todos modos, las quejas se esparcieran por todas partes y la gente se empezó a culparse unos a otros. Decían que el Profeta (PB) no había dejado más que una hija, que  murió y fue enterrada y que ninguno de ellos participó en su funeral y en su entierro. Los hombres de autoridad estaban enojados por esto y trataron de abrir las tumbas en las que ellos creían que Fátima (P) había sido enterrada para sacarla y hacer una oración para ella y escoltarla. Cuando el Imam Ali (P) supo esto fue y les amenazó con que no lo hicieran.[17]
Este es el fin de mi investigación sobre la vida de la Líder de las Mujeres del universo, vida que estuvo llena de virtudes y logros, y que fue la prolongación de la vida de su padre, el salvador de la humanidad, aquel que sacó al hombre de la oscuridad, de la ignorancia conduciéndolo hacia el más vasto horizonte de luz, conocimiento e intelecto; espero que este estudio sea aceptado por la pura y confiable Fátima (P) y que yo pueda ganar su mediación el día que me reúna con el Todopoderoso.
 
Fuente: La Vida de Fátima Zahra (P)
Autor: Allama Baqir Sharif Qurashi
Editorial Elhame Shargh
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www.islamoriente.com
Fundación Cultural Oriente
[1] Al-Majalis as-Saniyya, Vol. 2, P. 137
[2] Wafat as-Siddeeqa (La muerte de la veraz) por Sayyid al-Muqarram,, P. 107.
[3] El otro nombre del profeta Muhammad (PB)
[4] Manaqib Aal Abi Talib, Vol. 3, P. 365
[5] Nahjol Balaghah, Vol. 2, P. 207-208
[6] Thakha’ir ul-Uqba, Vol. 1, P. 52
[7] Mustadrak al-Hakim, Vol. 3, P. 178, Taqreeb at-Tahtheeb, Vol. 1, P. 751
[8] Tareekh al-Khulafa, Vol. 1, P. 75
[9] Majma’ az-Zawa’id , Vol. 9, P. 210, al-Mu’jam al-Kabeer, Vol. 22, P. 329, Siyar A’lam an-Nubala’, Vol. 2, P. 128
[10] Tareekh al-Ya’qubi, Vol. 2, P. 115
[11] Manaqib Aal Abi Talib, Vol. 2, P. 116
[12] Manaqib Aal Abi Talib, Vol. 2, P. 116, Usool al-Kafi, Vol. 1, P. 458, Al-Imamah wa as-Siyasah, Vol. 1, P. 20
[13] Bihar al-Anwar, Vol. 43, P. 156
[14] Al-Bidayah wa an-Nihayah, Vol. 6, P. 334
[15] Tahtheeb al-Asma’ wal Lughaat, Vol. 2, P. 353
[16] Bihar al-Anwar, Vol. 43, P. 185
[17] Ibíd., P. 212

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