Ghaibat Sughra" y "Ghaibat Kubra

Ghaibat Sughra" y "Ghaibat Kubra


Los fundamentos básicos del Islam y los preceptos políticos, sociales, económicos y culturales, así como otras enseñanzas, fueron instruidas, explicadas e inclusive coleccionadas en forma de libro para la sociedad durante la misión del Profeta del Islam y durante la época que los Infalibles Imames (hasta el año 260 H.L./874 d.C.) estuvieron presentes. Durante este período, a pesar de que la presión de los tiranos y enemigos era mucha, sin embargo, nuestros Inmaculados Imames (a.s.) aprovecharon las oportunidades para explicar los asuntos del Islam desde sus diferentes perspectivas. Los diferentes preceptos islámicos fueron tan minuciosamente explicados que cuentan con la fuerza de un plan completo para instituir un gran gobierno mundial, y en esto no existe duda alguna.
Por otra parte, el ejemplo de un gobierno perfecto se llevó a cabo por parte del Mensajero del Islam (a.s.w.) y de ‘Alí el Príncipe de los Creyentes (a.s.), para que la humanidad conociese su belleza y atracciones, y rechazase todo aquello que no fuese islámico. Por lo tanto, el día en que Al-Mahdí (a.s.) tomó el imamato, Dios había preparado perfectamente el terreno para un gobierno mundial. La ley y los preceptos islámicos se encontraban listas y compiladas en un libro, y el ejemplo de la justicia del Islam lo habían experimentado en forma práctica. Sin embargo la gente del mundo no estaba preparada para aceptar un gobierno como éste, si lo hubiese estado, entonces el Imam no se hubiese ocultado y hubiese implantado la ley divina y el gobierno de la justicia islámica en todo el mundo. Entonces es posible que por ello se ocultó, y por ello la Ocultación Menor se convirtió en Ocultación Mayor y aún continúa, y el Imam de la Época (a.s.) aparecerá cuando la gente actual no de la espalada ni rechace su gobierno al igual que lo hizo la gente en el pasado y desde cualquier punto de vista esté preparada para aceptarlo.
El difunto "Jáÿih Nasír Ad-Dín Tusí" escribió: "La ocultación del Imam Al-Mahdí (a.s.) no fue por orden de Dios ni por decisión de él mismo, sino que fue por culpa de los mukalifín (las personas que deben cumplir con sus responsabilidades religiosas) y la gente, y como consecuencia del temor que sentía la gente y el desobedecimiento al Imam por parte de ésta. Entonces en el momento que desaparezcan estas causas de la ocultación, será realizada la aparición". 
Claro está que la ocultación se llevó a cabo con la Sabiduría de Dios y nosotros desconocemos la totalidad de sus secretos, empero es posible que el secreto principal de la ocultación sea este asunto.
El desobedecimiento y la rebeldía de la sociedad durante el imamato de once de los Inmaculados era una experiencia, y durante este tiempo fue evidente el quebrantamiento y la falta de protección de la gente hacia los Imames, y no había duda alguna de que la gente rechazaba estar bajo la protección de un gobierno islámico justo. En una situación como esta, la ocultación se convierte en un asunto natural, y la aparición y estancia del Imam en la sociedad requiere de una pregunta. Y ésta es: "¿Por qué Dios tiene que mostrar a Su Prueba en la Tierra en el momento que la gente no se encuentre aún preparada?" ¡Sí! El Imam estará oculto y cumplirá con sus deberes en forma secreta hasta que esté preparado el terreno para su aparición, entonces aparecerá, y permitirá que muchos de sus amantes lo visiten y ayuden:
﴿ إِنَّ اللَّهَ لا يُغَيِّرُ ما بِقَوْمٍ حَتَّى يُغَيِّرُوا ما بِأَنْفُسِهِمْ ﴾
"Ciertamente Dios no cambia la condición de un pueblo hasta que ellos cambian su propia condición".
Este misterio quedará sin descifrar hasta el día de la aparición, entonces las personas del mundo comprenderán que la causa de la ocultación se encontraba en ellas mismas y lo habían pasado inadvertido, y si antes se hubiesen preparado, el Imam hubiese aparecido para ellos. Sin embargo, no habían resuelto el reformarse y prepararse, y se inclinaron hacia diferentes regimenes y creyeron que los regimenes corruptos existentes podrían resolver los problemas de la gente, o los organismos y las conferencias lujosas podrían solucionar algo para el pueblo.
Claro está el que digamos que la gente es la que ocasionó la ocultación del Imam, no quiere decir que todos hayan tenido que ver en esta falta, sino que, se refiere al límite requerido para la aparición del Imam. Es evidente que muchos de los meritorios siempre estuvieron y están listos para la aparición, no obstante, la sociedad no está preparada para esto, y la sociedad que carezca de esta preparación naturalmente errará y se opondrá a su gobierno. Por ello la ocultación continúa, y Dios a través de ésta protege al Imam de la Época (a.s.) de ser asesinado, ya que, en caso de que aparezca antes de lo prometido, lo matarán y no podrá triunfar en la realización de su misión divina, y no llegará a la realización de su propósito.
El difunto Abu Ÿa’far Muhammad Ibn Ia‘qub Ibn Isháq Ar-Razí Al-Kulaíní (f. 328 H.L./939 d.C.) en su obra "Al-Káfí" y el Shaíj At-Tusí en la obra "Al-Gaíbat" registró de "Zurrárah" que dijo: "Me encontraba con el Imam As-Sádiq (a.s.) y lo escuché decir: "Habrá una ocultación para Al-Qá’im (a.s.) antes de su surgimiento".
Le pregunté: "¿Por qué?"
El Imam (a.s.) señaló su vientre (queriendo insinuar que por temor a ser asesinado).
El Imam Al-Qá’im (a.s.) –el Reformador– no reconoció ni reconoce ningún gobierno, ni siquiera en forma disimulada. Tampoco ha sido comisionado para que en esta misma forma acepte a un gobernador o rey, y no estuvo ni estará bajo el dominio de ningún soberano tiránico. Cuando aparezca no hará juramento de fidelidad hacia nadie, puesto que deberá actuar como lo que fue dispuso para él, y deberá establecer en la sociedad la religión de Dios en forma completa y sin ningún disimulo, temor ni consideración, por lo tanto, no hay lugar para realizar ningún pacto ni ser condescendiente con otros.
Así es como aparecerá con un antecedente muy claro y sin haberse hecho responsable de ninguna promesa a nadie, terminará con todos los gobiernos corruptos, y hará que el Islam domine en todo el Mundo.
La Ocultación Menor y Mayor
Después del martirio del undécimo Imam (a.s.), desde el año 260 hasta el año 329 H.L. (874-940 d.C.), o sea aproximadamente sesenta y nueve años lunares ocurrió la "Ocultación Menor" , y después de esta hasta hoy día y hasta el día en que aparezca el Imam Al-Qá’im (a.s.) es considerada la "Ocultación Mayor".
En la Ocultación Menor, la relación entre el Imam y la gente no se interrumpió por completo, empero era limitada, y cada shiíe podía, por medio de uno de los delegados o representantes especiales que eran algunos de los grandes personajes de la Escuela Ash-Shí‘ah, hacer llegar sus preguntas y demás asuntos al Imam (a.s.), y por medio de ellos recibir una respuesta, así también en caso necesario podían ver al Imam (a.s.). Esta época puede ser considerada como el período para la preparación de la Ocultación Mayor en la cual se interrumpió la conexión y a la gente para resolver sus asuntos y otros le fue ordenado recurrir a sus "representantes generales", o sea los fuqahá (jurisconsultos) y los sabios de los preceptos religiosos del Islam.
Si la Ocultación Mayor hubiese ocurrido desde un principio y en una vez, posiblemente hubiese ocasionado la desviación del concepto de la gente y las mentes carecerían de la preparación necesaria para aceptarla. Sin embargo, poco a poco y durante la Ocultación Menor, las mentes se prepararon y después comenzó la ocultación completa; y también la relación con el Imam a través de los "representantes especiales" durante la Ocultación Menor y el que algunos de los shiíes se entrevistaron con el Imam Al-Qá’im (a.s.) en esa época, evidenció aún más el nacimiento y la existencia de este honorable. En caso de que la Ocultación Mayor hubiese ocurrido sin este antecedente, posiblemente esta cuestión no hubiese sido tan lúcida, y para algunos hubiese sido causa de duda y ambigüedad. Dios Todopoderoso con Su Sabiduría hizo que la ocultación del Imam de la Época (a.s.) –al igual que desde antes el Profeta (a.s.w.) y los demás Imames (a.s.) habían predicho– se llevase a cabo en dos formas: una ocultación pequeña y de un período más corto para preparar a la gente para una ocultación completa y ésta es llamada la "Ocultación Menor", y después de ésta una ocultación grande y más larga que es llamada "Ocultación Mayor"; para que de esta forma los seguidores de Ahlul Baít (a.s.) afirmasen su fe y seguimiento, no perdiesen su creencia respecto al Imam (a.s.) y se mantuviesen en espera de él y de la salvación divina; y durante la ocultación se aferrasen a la religión de Dios y se preparasen y cumpliesen con sus deberes religiosos hasta que llegue la Orden Divina respecto a la aparición y al levantamiento del Imam de la Época (a.s.), y lleguen a obtener la felicidad y salvación completa.
Los cuatro representantes
Durante la Ocultación Menor, cuatro de los sabios de la Escuela Ash-Shí‘ah fueron los representantes, emisarios y dirigentes del Imam de la Época (a.s.) que servían a este Inmaculado, a quienes les tenía completa confianza, y las respuestas del Imam al margen de las cartas de los solicitantes eran entregadas a sus dueños a través de ellos.
Claro está además de estas cuatro personas, el Imam (a.s.) tenía representantes generales en las diferentes ciudades que, o por medio de uno de sus representantes especiales hacían llegar sus asuntos al Imam de la Época (a.s.) y el Imam ordenaba por escrito, y les eran entregadas las respuestas de sus cartas por esta misma vía , o tal y como dijo el difunto Áíátul.lah Saiíed Muhsin Amín:
"La representación de estas cuatro persona era una representación absoluta y general, empero la representación de los demás era únicamente en un asunto en especial tales como: Abu Al-Husaín Muhammad Ibn Ÿa‘far Asadí, Ahmad Ibn Is.háq Ash‘arí, Ibráhím Ibn Muhammad Hamdání y Ahmad Ibn Hamzat Ibn Al-Iasa‘.
Los cuatro representantes fueron:
1. El honorable Abu ‘Amr ‘Uzmán Ibn Sa‘íd ‘Amrí.
2. El honorable Abu Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmán Ibn Sa‘íd ‘Amrí.
3. El honorable Abu Al-Qásim Husaín Ibn Ruh Nuwbajtí.
4. El honorable Abu Al-Hasan ‘Alí Ibn Muhammad Samarí.
1. Abu ‘Amr ‘Uzmán Ibn Sa‘íd ‘Amrí
Él era un hombre de confianza para la gente, y ocupaba una elevada jerarquía. Había sido representante de los Imames Al-Hádí (a.s.) y Al-‘Askarí (a.s.) , y según lo ordenado por el Imam Al-Mahdí (a.s.) fue el encargado del amortajamiento y funeral del undécimo Imam.  Él vivió en Samarra en la localidad de ‘Askar, y por ello también es llamado "‘Askarí", y se ocupaba en vender aceite para que los comisionados de la corte no se enterasen de sus relaciones y servicios hacia el Imam.  Cuando se hizo difícil para los shiíes el comunicarse con el Imam Al-‘Askarí (a.s.), por medio de él eran enviados los bienes y otros al Imam. Y Abu ‘Amr ‘Uzmán Ibn Sa‘íd colocaba las donaciones en un molde de aceite y así las hacía llegar al Imam (a.s.).
"Ahmad Ibn Is.háq Qomí" relata: "Me encontraba con el Imam Al-Hádí (a.s.) entonces le dije: "A veces me encuentro aquí y otras veces no. Cuando estoy aquí no siempre puedo venir a visitarlo, ¿las palabras de quién puedo aceptar y las órdenes de quién puedo obedecer?".
Respondió: "Abu ‘Amr (‘Uzmán Ibn Sa‘íd), es de mi confianza y hombre honesto. Aquello que os diga lo dice de mí, y aquello que os comunique lo ha comunicado de mi parte".
Ahmad Ibn Is.háq relata: "Después del martirio del Imam Al-Hádí (a.s.) fui a visitar al Imam Al-‘Askarí (a.s.) y volví a realizar la misma pregunta. Este Imam, al igual que su honorable padre, dijo:
"Abu ‘Amr fue el hombre de confianza y honesto del Imam anterior y también es de mi confianza mientras esté con vida y después de mi muerte. Aquello que os diga lo ha dicho de mi parte, y aquello que os haga llegar lo ha hecho llegar de parte".
"Abu ‘Amr ‘Uzmán Ibn Sa‘íd" después de que el Imam Al-‘Askarí (a.s.) fue martirizado, por orden del Imam de la Época (a.s.) continuó siendo el representante, y los shiíes consultaban a él sus preguntas, y las respuestas del Imam eran enviadas a través de él para la gente.
El fallecido "Muhaqiq Dámád" en su obra "Sirát Mustaqím" registró que el Shaíj confidente ‘Uzmán Ibn Sa‘íd ‘Amrí cuenta que "Ibn Abí Gánim Qazviní" dijo: "¡El Imam Al-‘Askarí (a.s.) falleció sin tener hijos!" Y lo shiíes discutieron con él entonces escribieron una carta al Imam (a.s.), una carta sin haber utilizado tinta, o sea con un cálamo seco escribieron sobre un papel blanco para que la respuesta a ésta fuese una señal y milagro. La contestación dada por el Imam (a.s.) fue la siguiente:
"En el nombre de Dios el Clemente el Misericordioso"
"Dios os proteja a vosotros y a nosotros de la perdición y corrupción. Nos ha llegado la noticia de que un grupo de entre vosotros duda respecto a la religión y al wiláíat (supremacía y gobierno) de su Walí ‘Amr o protector de los asuntos de los creyentes. Esta noticia nos ha molestado y entristecido, claro está este sentimiento es por vosotros no por nosotros, ya que Dios está con nosotros y la verdad es de nosotros. Aquél que se aleje de nosotros no provoca nuestro temor, nosotros fuimos educados y embellecidos por nuestro Creador, y nosotros educamos y embellecemos a la creación (nosotros nos beneficiamos de la Sabiduría Divina y la gente se beneficia de nuestra sabiduría). ¿Por qué os estáis sumergiendo en las dudas?, ¿acaso ignoráis que aquello que os llegó de vuestros Imames sucederá? (Los Imames anteriores dieron la noticia de que Al-Qá’im -P- se ocultaría), ¿acaso no fuisteis testigos de cómo Dios desde la era del Profeta Adán (a.s.) hasta la era del último Imam –Imam Hasan Al-‘Askarí (a.s.)– siempre colocó refugios para que la gente se dirija hacia ellos y signos que la gente por medio de éstos sea guiada. Cada vez que una bandera se ocultó otra bandera apareció, y cada vez que se apagó una estrella otra comenzó a brillar. ¿Acaso habéis supuesto que cuando Dios se llevó Consigo al Imam anterior (undécimo Imam) terminó con Su religión y terminó con el medio de comunicación entre Él y Su creación? ¡No!, ¡nunca fue ni será así hasta que llegue el Día de la Resurrección, y sea realizada la orden de Dios aunque a algunos les moleste! Entonces temed a Dios y alejaos de las dudas, y entregaos a nosotros, y permitid que nosotros dispongamos. Yo os he aconsejado, y Dios es testigo entre nosotros".
‘Uzmán Ibn Sa‘íd antes de fallecer y por orden del Imam de la Época (a.s.) presentó a su hijo "Abu Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmán" como su sucesor y representante del Imam.
2. Abu Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmán Ibn Sa‘íd ‘Amrí
"Muhammad Ibn ‘Uzmán" al igual que su padre fue uno de los grandes sabios de la Escuela Ash-Shí‘ah y por sus virtudes, justicia y honorabilidad, fue hombre de confianza y respetado por los shiíes. El Imam Al-‘Askarí (a.s.) también expresó su confianza y seguridad hacia él y hacia su padre. El difunto Shaíj At-Tusí registra: "Los shiíes coincidían en que él era un hombre justo, virtuoso y depositario".
Después del fallecimiento del primer "representante" el honorable "‘Uzmán Ibn Sa‘íd", fue escrita una carta por el Imam de la Época (a.s.) respecto al fallecimiento de éste y la sucesión de su hijo "Muhammad" que su traducción es la siguiente:
"Todos somos de Dios y a Dios regresaremos"
"Nos entregamos a Sus órdenes y estamos complacidos con lo que Él predestina para nosotros. Tu padre vivió venturoso y falleció en buena forma. Dios le tenga clemencia y que se reúna con sus líderes y Señores (a.s.). Siempre trató de desempeñar de la mejor forma sus servicios hacia ellos; y se esforzó en aquello que provocaba su aproximación hacia Dios, Querido y Glorioso sea, y hacia sus Imames (a.s.). Dios mantenga su rostro alegre y fresco, y perdone sus equivocaciones".
Y en otra parte de esta misma carta dijo:
"Dios te otorgue una gran recompensa y buena tranquilidad en las dificultades, tú has sufrido una gran pérdida y nosotros también la hemos sufrido, y su separación tanto a ti como a nosotros nos ha provocado la pena de la soledad y de haberlo perdido. Que Dios con su Clemencia lo mantenga alegre en su lugar de descanso eterno. La mayor felicidad para tu padre era el que Dios le otorgó un hijo como tú, que después de él fuese su sucesor y el heredero de sus asuntos, pide perdón por él, y yo agradezco a Dios. En verdad que los corazones (de la gente) están alegres y satisfechos por el puesto y jerarquía que te fue otorgado y por aquello que Dios colocó en ti y ante ti. Que Dios te ayude y te vuelva poderoso y firme, y te haga triunfar, y sea tu tutor, vigilante y guardián".
"‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himíarí" relata: "Cuando ‘Uzmán Ibn Sa‘íd falleció nos llegó una carta con la misma letra con la que el Imam nos escribía diciendo que "Abu Ÿa‘far" (Muhammad Ibn ‘Uzmán Ibn Sa‘íd ‘Amrí) había sido elegido como sucesor de su padre".
Y también en otra carta el Imam (a.s.) al responder a algunas preguntas de "Is.háq Ibn Ia‘qub Kulaíní" escribió:
"Y Muhammad Ibn ‘Uzmán ‘Amrí, que Dios esté satisfecho de él y de su padre fallecido, en verdad que él es de mi confianza y sus escritos son mis escritos".
"‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himíarí" expone: "Pregunté a Muhammad Ibn ‘Uzmán que si había visto en persona al Imam de la Época (a.s.). Me respondió: "¡Si! Mi última entrevista con él fue junto a La Ka‘bah, donde decía:
"¡Oh, Dios mío! Realiza aquello que nos habías prometido".
Y también lo vi en "Mustaÿár"  que decía:
"¡Oh, Dios mío! Toma venganza de mis enemigos".
Así también Muhammad Ibn ‘Uzmán dijo: "El Imam de la Época (a.s.) cada año se presenta en La Meca. Él ve y conoce a la gente, y la gente lo ve sin embargo no lo reconoce".
Muhammad Ibn ‘Uzmán preparó una tumba para él, entonces la cubrió con una tela sobre la cuál estaban escritas unas aleyas coránicas y el nombre de los Imames (a.s.). Todos los días se introducía en ésta, leía un ÿuz (una de las treinta partes en que está dividido el Corán), y luego salía.
Este generoso estaba enterado desde antes del día en que fallecería, y en esa misma fecha expiró.  Antes de que falleciese un grupo de los grandes sabios shiíes fueron a visitarlo y por orden del Imam presentó a "Abu Al-Qásim Husaín Ibn Ruh Nuwbajtí" como su siguiente representante y el mediador entre la gente y el Imam (a.s.) y dijo: "Él es mi sucesor, recurran a él".
El honorable Abu Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmán Ibn Sa‘íd ‘Amrí (que Dios lo tenga en Su Gloria) falleció el año 305 H.L.(917-18 d.C.).
3. Abu Al-Qásim Husaín Ibn Ruh Nuwbajtí
El honorable Husaín Ibn Ruh Nuwbajtí poseía una grandeza especial ante los simpatizantes y enemigos del Imam (a.s.) y era conocido como un hombre inteligente, perspicaz, abstinente y virtuoso, y todas las diferentes sectas religiosas lo aceptaban y respetaban. En la época del segundo representante Muhammad Ibn ‘Uzmán ‘Amrí y por orden de éste, él se hacía cargo de algunos asuntos.
Entre los seguidores especiales de Muhammad Ibn ‘Uzmán, "Ÿa‘far Ibn Ahmad Ibn Matíl Qomí" era el más intimo de entre los demás al grado que cuando Muhammad Ibn ‘Uzmán estaba cerca de fallecer, su comida era preparada en la casa de Ÿa‘far Ibn Ahmad y su padre. Y los seguidores del segundo representante daban la posibilidad de que Ÿa‘far Ibn Ahmad fuese elegido como el tercer representante. No obstante en los últimos momentos de vida de Muhammad Ibn ‘Uzmán, Ÿa‘far Ibn Ahmad se encontraba sentado en su cabecera y Husaín Ibn Ruh en la parte baja de su lecho.  Muhammad Ibn ‘Uzmán se volteó hacia Ÿa‘far Ibn Ahmad y dijo: "He sido comisionado para entregar los asuntos a Abu Al-Qásim Husaín Ibn Ruh".
Ÿa‘far Ibn Ahmad se levantó y tomando la mano de Husaín Ibn Ruh lo hizo sentarse en la cabecera entonces él tomó lugar en la parte baja.
Fue escrita la siguiente carta por parte de Al-Qá’im(a.s.) respecto a Husaín Ibn Ruh:
"Nosotros lo conocemos. Dios le muestre todo lo que es bueno y satisfactorio para Él, y lo ayude con Su Gracia. Estamos enterados de su escrito y tenemos confianza en él, y él ocupa una jerarquía ante nosotros que le dará satisfacción, Dios incremente Su Clemencia hacia él, que Dios es el guardián de todo y sobre todo, y agradezco al Dios que no tiene socio alguno, y las bendiciones de Dios sean para Su Enviado Muhammad (a.s.w.) y para su familia".
Esta carta fue escrita el día 6 del mes de Shawwál del año 305 H.L. (domingo 22 de marzo de 918 d.C.).
A "Abu Sahl Nuwbajtí" que era uno de los reconocidos oradores de Bagdad y jefe de la familia de Nuwbajtí, quien escribió numerosas obras le preguntaron: "¿Por qué la representación fue cedida al Shaíj Abu Al-Qásim Husaín Ibn Ruh y no a vos?"
Respondió: "Ellos (los Imames) son los más conocedores y aquello que eligen es lo mejor y más exacto, sin embargo, yo soy un hombre que se enfrenta al enemigo por medio del debate y en caso (de que fuese el representante del Imam y) de que supiese el sitio donde se encuentra el Imam de la Época (a.s.), al igual que en estos momentos Abu Al-Qásim Husaín Ibn Ruh lo sabe (por ser su sucesor), y en alguna discusión con los opositores del Imam respecto a éste Inmaculado me vea presionado, es posible que (no pueda contenerme y) lo revele. Empero Abu Al-Qásim Husaín Ibn Ruh en detener y guardar un secreto es así que suponiendo que si él hubiese escondido al Imam (a.s.) y los enemigos lo partiesen en pedazos con instrumentos filosos, no lo revelaría".
El honorable Abu Al-Qásim Husaín Ibn Ruh aproximadamente veintiún años desempeñó el puesto de representante, y antes de fallecer entregó por orden del Imam los asuntos de la sucesión a Abu Al-Hasan ‘Alí Ibn Muhammad Samarí. Él falleció en el mes de Sha’bán del año 326 H.L. (junio 938 d.C.) y su tumba se encuentra en la Ciudad de Bagdad.
4. Abu Al-Hasan ‘Alí Ibn Muhammad Samarí
El escritor de la obra "Muntahá Al-Maqál" respecto al cuarto delegado o representante especial del Imam el honorable "Abu Al-Hasan ‘Alí Ibn Muhammad Samarí" escribe: "La dignidad de su rango es tan elevada que no hay necesidad de describirla".
Este honorable hombre por orden del Imam (a.s.) después de Husaín Ibn Ruh se hizo cargo de la sucesión del Imam (a.s.) y atendió los asuntos de los shiíes.
El difunto Muhadiz Qomí registró: "En una ocasión Abu Al-Hasan Samarí a un grupo de sabios que se encontraba ante él dijo: "Dios los recompense por el sufrimiento de la pérdida de ‘Alí Ibn Bábiwaíh Qomí, en este momento ha fallecido".
Ellos apuntaron el mes, día y la hora. Dieciséis o diecisiete días después llegó la noticia de que en esa misma hora‘Alí Ibn Bábiwaíh Qomí había muerto. 
‘Alí Ibn Muhammad Samarí falleció el año 329 H.L./940 d.C. , y antes de morir un grupo de shiíes fue a verlo y le preguntaron: "¿Quién será tu sucesor?"
Respondió: "Yo no fui comisionado para heredar la sucesión a nadie".
Y también enseñó a los shiíes la carta escrita por el Imam Al-Qá’im (a.s.) a este respecto y ellos la copiaron. El contenido de esta decía:
"En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso"
"¡Oh, ‘Alí Ibn Muhammad Samarí, queDios por la pena que ocasionarás en tus hermanos de fe les De una gran recompensa! Dentro de seis días fallecerás, entonces realiza los preparativos y no testamentes a nadie que sea tu sucesor en verdad "la Ocultación Mayor" ha iniciado y no será realizada la "Aparición" hasta que Dios Todopoderoso lo ordene. Esto sucederá después de un largo tiempo, y cuando los corazones se endurezcan, y la Tierra se llene de tiranía, y muy pronto un grupo vendrá a mis shiíes y dirá que me ha visto –y que tiene relación directa con el Imam Ausente (a.s.) y se presentará como mis representantes especiales. Sabed que es un mentiroso y calumnioso aquél que pretenda esto (que pretenda ser el delegado y representante del Imam –P- y sostenga que lo ha visto en persona) antes de la "llegada de Sufíání" y antes de "Saíhah"  (un ruido que sale del Cielo y será escuchado por todos los habitantes de la Tierra).
No hay poder ni fuerza excepto en Dios, el Altísimo, el Majestuoso".
Y el sexto día el honorable Abu Al-Hasan Samarí falleció, y fue sepultado en la calle "Jalanÿí" junto al río "‘Ittáb".
Los representantes especiales del Imam (a.s.) fueron de los más virtuosos y honorables hombres de su época, y contaban con la confianza de los shiíes. Durante todos los años de la "Ocultación Menor" los shiíes realizaban sus preguntas y exponían sus problemas a estos honorables hombres, y a través de ellos el Imam (a.s.) le respondía a la gente. En ese entonces este tipo de conexión era posible para todos, e inclusive algunos de los honorables pudieron visitar y entrevistarse directamente con el Imam (a.s.) a través de sus representantes.
Los prodigios y milagros realizados en ese período por parte del Imam (a.s.) a través de sus representantes especiales, provocó que los shiíes tuviesen más confianza en ellos. El difunto Shaíj At-Tusí en su obra "Al-Ihtíyáy" registra:
"Ninguno de los representantes especiales del Imam de la Época (a.s.) fue su representante a menos que él Imam mismo lo hubiese ordenado directamente, determinado y colocado, y el representante anterior lo hubiese presentado a los demás. Y la Escuela Ash-Shí‘ah no aceptó la palabra de ninguno de ellos a menos que primero mostrasen un sigo y un milagro de esto por parte del Imam (a.s.) los cuales confirmasen sus palabras y la verdad de su sucesión…".
De cualquier forma, al terminar la "Ocultación Menor", comenzó la "Ocultación Mayor" y aun continúa. En la época de la Ocultación Menor, la gente podía a través de los representantes especiales del Imam (a.s.) obtener una respuesta directa de éste Inmaculado a sus preguntas. Sin embargo, hoy en día es imposible, y la gente deberá preguntar a los "representantes generales" y recibir una respuesta de ellos respecto a sus dudas y asuntos, ya que tomando en cuenta la especialidad que tienen y también las narraciones existentes, el punto de vista de ellos y su juicio son una prueba. El difunto "Kash.shí" registra: "Una orden fue dada por el Imam (a.s.) en la cual había dictaminado:
"No existe ninguna excusa para ninguno de nuestros seguidores y amigos en cuanto a hacer que la gente dude en aquello que trasmiten de nosotros nuestras personas de confianza, deberán saber que nosotros les trasmitimos y dimos nuestros secretos".
Y también los difuntos "Shaíj At-Tusí", "Shaíj As-Saduq" y el "Shaíj At-Tabrisí" relatan que "Is.háq Ibn ‘Ammár" dijo: "Mi señor, el Imam Al-Mahdí (a.s.) respecto a las obligaciones que tienen los shiíes en el período de la Ocultación dijo:
"En los sucesos y acontecimientos que ocurren, pregunten a los cronistas de nuestras narraciones que ellos son mi prueba para vosotros y yo soy la prueba de Dios para ellos".
El difunto At-Tabrisí en su obra "Al-Ihtiÿáÿ" relata del Imam As-Sádiq (a.s.) que dijo:
"Es obligatorio imitar a cada uno de los fuqahá (jurisconsultos) que cuide a su alma concupiscente y cuide de su religión, y se oponga a sus deseos y antojos, y obedezca las órdenes de su señor (o sea los Inmaculados Imames)". 
Por ello todos los musulmanes durante la Ocultación Mayor se encuentran bajo la dirección de el "Walí faqíh" (o protector y guardián jurisconsulto) y deberán aceptar sus dictámenes y practicarlos, aunque el permiso de dar un dictamen, sentencia o un juicio que tiene el jurisconsulto fue determinado para éstos desde antes por parte de los Inmaculados Imames, sin embargo, el puesto de Marÿa‘ (supremo religioso y sabio capacitado para ser una autoridad religiosa) y el liderazgo de los fuqahá (jurisconsultos religioso) islámicos en forma oficial comenzó en esta fecha y continuará hasta la aparición del Imam(a.s.).
Este primer período de ocultación, sirvió para que los shiítas supieran de que él estaba a cargo de los asuntos concernientes a La Nación Islámica, y para que se guiaran con sus edictos a través de sus representantes; preparándolos para la siguiente ocultación.
Segundo: La ocultación mayor
Comienza el 15 del mes de Sha’ban del año 329 H (951 dC) y que culminará el día en que Allah le ordene al Imam su reaparición ante las gentes. Éste será un período muy difícil, tanto para el Imam, como para la Nación Islámica en general, y para los shiítas en particular.
Los efectos positivos y negativos de la Ocultación
La fe en el Imam Al-Mahdí (a.s.) causa el perfeccionamiento del pensamiento y de la esperanza. La fe en el Imam Prometido (a.s.) y la espera de que posiblemente en cualquier momento aparezca este Inmaculado provoca un efecto profundo y constructor en las personas meritorias y puras de corazón. Ellos se preparan y se alejan de cualquier tiranía y trasgresión, y se apegan a la justicia y hermandad para ser agraciados con ser elegidos como los compañeros del Imam (a.s.), puedan verlo y visitarlo personalmente, y no se quemen en el fuego por su alejamiento hacia él y por la insatisfacción de este Inmaculado hacia ellos. La fe en el Imam Al-Mahdí (a.s.), el Imam (a.s.) que no se ha puesto a la disposición de ningún gobierno opresor o corrupto, provoca en sus seguidores un sentimiento de oposición y resistencia ante cualquier dictador y rebelde, no dejándose dominar por ellos y rechazándolos.
La fe en la aparición de este Inmaculado no debe ocasionar el que los musulmanes dejen los asuntos sin resolver ni para el futuro, se retrasen en solucionar éstos, acepten el dominio de los incrédulos e indignos, eviten los esfuerzos en el sendero del avance en la ciencia e industria y no realicen reformas sociales.
Es erróneo pensar que la fe en el Imam de la Época provoca negligencia y descuido. ¿Acaso los Inmaculados Imames y sus discípulos valerosos y fieles a ellos, no tenían fe en el Imam de la Época (a.s.)?, ¿acaso los grandes sabios del Islam no lo aceptaban a éste? De cualquier forma no dejaban de esforzarse y para exaltar la palabra del Islam no se detenían en realizar cualquier sacrificio. Nunca mostraban indiferencia ante sus obligaciones, cumplían con sus difíciles deberes, y con interés llevaban a cabo sus proyectos para su propio avance.
Los musulmanes al principio del Islam habían escuchado del querido Profeta (a.s.w.) que el Islam progresaría y que alcanzarían grandes victorias, no obstante estas buenas noticias no provocaron negligencia ni antipatía en ellos, sino que incrementaron sus esfuerzos, y llegaron a obtener sus objetivos con ayuda mutua y devoción.
Hoy día los musulmanes también están a cargo de grandes responsabilidades las cuales deberán llevar a su fin con perseverancia, deberán conocer la situación y aprovechar las oportunidades de la mejor forma posible, estar siempre presentes en la escena, detener las acciones ilícitas, aconsejar las buenas acciones, evitar la influencia del enemigo, defender al Islam y a los musulmanes ante las agresiones y ataques de creencias, económicos, políticos y militares del enemigo, y mientras estén mejor y más preparados y perfeccionados podrán estabilizar en sí mismos la capacidad de comprender y asistir al Imam de la Época (a.s.) y ser agraciados por su favor, y podrán esforzarse para preparar mejor el terreno para la aparición de este Inmaculado.
‘Alí el Príncipe de los Creyentes (a.s.) relata del generoso Profeta del Islam:
"La mejor de las adoraciones es la espera del surgimiento del Imam Al-Mahdí (a.s.)".
Y también el cuarto de los Inmaculados Imames, el Imam Zaínul ‘Abidín (a.s.) dijo:
"La Ocultación del duodécimo Imam (a.s.) será muy larga, y los seres que durante su ocultación aceptan su Imamato y están en espera de su aparición, serán mejores que los hombres de cualquier otra época, ya que Dios Todopoderoso les otorgó a ellas un gran intelecto, entendimiento y sabiduría que la época de la ocultación para éstas será igual a la época en que el Imam se encuentre presente. Y Dios en esa época colocó a estos en el nivel que ocupan los muháÿidín (los combatientes en el camino de Dios) que ayudaban al Profeta del Islam (a.s.w.). Ellos realmente son sinceros y en verdad son nuestros shiíes, y son aquellos que en secreto invitan a la gente hacia Dios".
Y dijo:
"Esperar la aparición del Imam es la recompensa más grande".
El difunto Áííatul.lah Saiíed Sadr Ad-Dín Sadr registra:
"La espera es el cuidado de lo adquirido y la realización de los asuntos esperados. Es manifiesto que las señales de la espera de la aparición del Imam Al-Mahdí es la reforma de sí mismo y de la sociedad, en especial la sociedad Ash-Shí‘ah, de la siguiente forma:
1. La espera es una práctica y disciplina de sí mismo importante para el espíritu del hombre al grado que se ha dicho: "La espera es más difícil que la muerte". Y lo necesario para la espera es utilizar la fuerza del entendimiento, y poner atención y centrar esta fuerza en el sujeto que es causa de esta espera, y esto lleva en sí dos beneficios:
A) El poder del entendimiento del hombre provoca el incremento de la fuerza del acto.
B) El hombre adquiere el poder de centrar sus sentidos y su fuerza en un solo asunto.
Estos dos beneficios pueden ser considerados los principales que el hombre necesita tanto en esta como en la otra vida.
2. La espera provoca que el hombre pueda soportar los desastres y las dificultades, ya que sabe que podrán ser compensados y solucionados. Y qué gran diferencia existe entre el desastre que el hombre sabe que será compensado y se solucionará, y el desastre que no sabe lo que sucederá; en especial si la compensación y solución posiblemente se encuentren próximas. El Imam Al-Mahdí (a.s.) con su aparición llenará el mundo de justicia y equidad "y terminará con todas las desgracias".
3. Durante la espera es necesario que el hombre no únicamente tenga un gran deseo e interés de pertenecer al grupo de sus fieles y ser uno de sus shiíes, sino de ser uno de los ayudantes cercanos y principales de Al-Mahdí (a.s.). Entonces este interés necesita de esfuerzos para reformar el alma y purificar la moral para llegar a alcanzar la dignidad de poder entrevistarse con él y hacer ÿihád (lucha santa) a su lado. Así es, la espera necesita de una moral y comportamiento islámico que hoy día escasea en nuestra sociedad.
4. La espera, al igual que provoca la reforma del alma de un hombre y de los demás, suscita que haga los preparativos preliminares y las condiciones que provoquen la victoria del Imam Al-Mahdí (a.s.) sobre los enemigos. Lo necesario para este propósito en especial es la adquisición de la ciencia religiosa e industrial ya que se ha evidenciado que este Inmaculado saldrá victorioso ante sus enemigos de un enfrentamiento ordinario.
Estos son algunas de las señales de la verdadera espera".
El difunto "Mudzaffar" escribió: "La espera del Reformador del Mundo Imam Al-Mahdí (a.s.) no significa que rechacemos las obligaciones y coloquemos una mano sobre otra sin realizar ningún esfuerzo, principalmente en lo que se refiere a las obligaciones religiosas tales como el ÿihád en la ejecución de los mandatos religiosos, aconsejar las buenas acciones y reprobar lo prohibido, ya que el musulmán de cualquier forma tiene la obligación de cumplir con los preceptos divinos y de caminar por el sendero recto, y hasta donde le sea posible deberá aconsejar las buenas acciones y reprobar lo prohibido, y no es recomendable que disculpándose con el pretexto de la espera de "el Reformador" deje de realizar sus obligaciones; la espera no quita ninguna obligación del musulmán y no deja ninguna práctica para más tarde".
Es por ello que es evidente que los shiíes en la época de la ocultación también se encuentran en una gran prueba, y deberán por un lado cuidar de su religión y por otro programar el terreno para estar bajo la dirección de este Inmaculado y ayudar al Islam; y mucha gente no saldrá victoriosa en esta prueba.
"Ÿábir Ÿu‘fí" dice: "Pregunté al Imam Al-Báqir (a.s.): "¿Cuándo vendrá vuestro Salvador (a.s.)?"
Dijo: "¡Qué lejos!, ¡qué lejos! Nuestro Salvador (a.s.) no vendrá hasta que no seáis separados los buenos de los malos, entonces ¡separaos! (el Imam repitió esta frase tres veces) para que los hombres impuros se vayan y los puros y cristalinos queden".
Así es, la espera tiene la propiedad de que después de que el hombre haya realizado sus obligaciones y se haya ofrecido y esforzado, no tendrá el sentimiento de desesperanza y estará en espera y esperanzado de la llegada de "el Salvador (a.s.)".
Otra de las señales importantes de la ocultación es que la humanidad en esa época utilizará sus fuerzas, y por medio de la experiencia que adquiera entenderá que careciendo de la revelación e inspiración así como de las ayudas invisibles, no podrá hacer llegar a la caravana de la humanidad a su destino principal y final, que es "la cercanía a Dios", y finalmente deberá entregarse ante la revelación y las enseñanzas divinas y celestiales.

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  Risálat Al-Imamat, p.25, capítulo tercero, según lo registrado en la obra “Nawíd Amn wa Amán”.
  Sura Ar Ra‘d, 13:11.
  Káfí, t.I, p.337.
  El difunto Áíátul.lah Saiíed Muhsín Amín en su obra “A‘íán Ash-Shí‘ah” consideró la Ocultación Menor como de setenta y cuatro años, y su inicio lo juzgo desde el nacimiento del Imam. (A‘íán Ash-Shí‘ah, t.IV, p.15, capítulo tercero).
  Al-Mahdí, p.182.
  A‘íán ash Shí‘ah, t.IV, p.21, tercer capítulo.
  Muntahá Al-Maqál Al-Mahdí, p.181.
  A‘íán ash Shí‘ah, t.IV, p.16, tercer capítulo.
  A‘íán ash Shí‘ah, t.IV, p.16, tercer capítulo.
  Bihár, t.LI, p.344.
  Bihár, t.LI, p.344.
  Al-Mahdí, p.181; Bihár. t.LI, p.346.
  Al-Anwár Al-Bahiííah, p.324.
  Bihár, t.LI, pp.345 y 346; Gaíbat, Shaíj At-Tusí, pp.216 y 219; Al-Kuna wa Al-Alqáb, t.III, p.230.
  Bihár, t.LI, p.349; Kamál Ad-Dín, t.II, p.188, hadíz 38; Gaíbat, Shaíj At-Tusí, pp.219 y 220.
  Bihár, t.LI, p.349.
  Bihár, t.LI, pp.349 y 350; Gaíbat, Shaíj At-Tusí, p.220; Kashf al Gummah, t.III, p.457.
  Bihár, t.LI, p.351.
  Mustaÿár es un lugar cerca del “Rukn Yamání” (ángulo sur de la Casa de la Ka'bah), enfrente de la puerta de la Ka‘bah, y es un lugar donde los pecadores se refugian.
  Bihár, t.LI, p.351.
  Bihár, t.LI, p.351.
  Al-Kuna wa Al-Alqáb, t.III, pp.267 y 268, impreso en Najaf.
  Al-Kuna wa Al-Alqáb, t.III, p. 268, impreso en Najaf.
  Bihár, t.LI, pp.354 y 355; Gaíbat, Shaíj At-Tusí, pp.326 y 327.
  Bihár, t.LI, p.352.
  Bihár, t.LI, pp.353 y 354.
  Bihár, t.LI, p.354.
  Bihár, t.LI, p.356; Gaíbat, Shaíj At Tusí, p.227.
  Bihár, t.LI, p.359; Al-Kuna wa Al-Alqáb, t.I, p.91.
  Bihár, t.LI, pp.358 y 360.
  Muntahá Al-Maqál.
  Al-Kuna wa Al-Alqáb, t.III, p.231; Bihár, t.LI, p.361.
  Gaíbat, Shaíj At-Tusí, pp.242 y 243.
  Bihár, t.LI, p.360.
  La aparición de Sufíání y escuchar el Saíhah son dos señales de las señales que muestra la pronta aparición del Imam (a.s.).
  Bihár, t.LI, p.361; Gaíbat, Shaíj At-Tusí, pp.242 y 243; Kamál Ad-Dín, Shaíj As-Saduq, t.II, p.193.
  A‘íán Ash-Shí‘ah, t.IV, p.21, tercer capítulo; Qámus Ar-Riÿál, t.VII, p.51.
  Bihár, t.LI, p.362.
  Al-Mahdí, t.182 y 183.
  Al-Ihtíyáy, p.283.
  Al-Mahdí, pp.182 a 183.
  Yanábí‘ul Muwaddah, p.493, extraído de “Al-Mahdí”, p.201.
  Bihár, t.LII, p.122.
  Kitáb Al-Mahdí, pp.201-202.
  Dar Intidzár Imam, p.54.
  Al-Mahdí, p.172, extraído de “Raudatul Wá‘idzín”.

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